Avina
y la Compañía de Jesús comparten horizontes en América
Latina
Una de las maneras más efectivas de potenciar el trabajo de las organizaciones del tercer sector (las de ayuda social), es la conformación de redes, es decir, la asociación entre varias ONG’s con fines comunes para sumar esfuerzos, multiplicar resultados y restar obstáculos.
Y eso precisamente es lo que han hecho la Fundación Avina, Ausjal y Fe y Alegría Internacional (FyA). Esta tríada de instituciones posee un horizonte compartido: potenciar las oportunidades para elevar la calidad de vida de las mayorías y por ello decidieron conjugar los recursos financieros, técnicos y la asesoría estratégica que aporta Avina, con la experiencia en educación popular, organización social y formación de líderes que han acumulado Ausjal y FyA Internacional, para crear el Centro Magis, el cual tiene como finalidad asociarse a líderes de obras vinculadas a la Compañía de Jesús que promueven la educación popular y el desarrollo social en América Latina, para potenciar sus capacidades y ofrecer oportunidades a los sectores más necesitados de la sociedad.
La formación de líderes es uno de los aspectos fundamentales de trabajo de este Centro y uno de sus principales objetivos es potenciar el liderazgo en Fe y Alegría, en otras organizaciones sociales vinculadas a la Compañía de Jesús y entre laicos y religiosos de toda América Latina.
Como meta para los próximos diez años, el Centro Magis se ha propuesto fortalecer una red de líderes que sustente una propuesta de educación y acción social para el desarrollo en América Latina y fortalecer la red de Fe y Alegría.
Los sueños son vida
El Centro Magis fue inaugurado el pasado 6 de diciembre en un acto que contó con la presencia de representantes de la Ucab, Avina, FyA, y la Compañía de Jesús.
El padre Ugalde definió a esta iniciativa y a sus creadores como «sueños que son vida». Durante su breve exposición, dijo también que el camino del Centro Magis deberá construirse con los viejos recursos de los profetas bíblicos y al mismo tiempo con las nuevas herramientas de la ciencia.
Sthephan Schmidheiny, presidente de Avina y propulsor del Centro Magis, indicó que este sueño «es un árbol que crece, se desarrolla y produce frutos, pero siempre se mantiene bien fundamentado en sus raíces». Señaló además que parte de la base del Centro Magis es la globalización, entendida como el deseo de extender el compromiso comunitario al mundo entero, y especialmente a América Latina.
El padre Arturo Sosa también estuvo presente en este acto. Durante su intervención, Sosa se refirió al sentido ignaciano del Centro Magis, afirmando que de la combinación entre libertad y amor -dos valo- res esenciales del cristianismo- es que deriva el mismo.
El padre Orbegozo entregó el Plan Global de Fortalecimiento Institucional de Fe y Alegría, que compila la obra humanizadora y educativa para las clases más desposeídas, adaptándola a la sociedad global, al mundo del trabajo, a las nuevas tecnologías y promoviendo los valores de la convivencia, la paz, la solidaridad y la democracia para superar la pobreza y la injusticia en la región.
Por su parte, Francisco Ivern s.j.,
presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América
Latina, explicó que los objetivos del Centro Magis están
en sintonía con los de la Compañía de Jesús
en este continente, uno de los más golpeados por la injusticia y
la pobreza. Ivern aseguró que el Centro Magis se convertirá
pronto en un «polo de formación de las clases populares
y sus líderes».
I Congreso Nacional de Bioética
Formular
una ética para la vida
El CER realizó una charla en torno al tema del Congreso |
¿Cuáles deben ser
los límites de la experimentación científica?, ¿es
correcto desconectar a un paciente de los aparatos que lo mantienen vivo,
cuando se diagnostica una muerte clínica?, ¿fabricaremos
hombres en serie?, ¿son éticamente admisibles el aborto o
la desinformación del paciente sobre los tratamientos médicos
que se le practican? Todas estas interrogantes y otras que tienen que ver
con la vida, entran en el campo de la Bioética, disciplina que atañe
a todos, por cuanto se preocupa por temas de interés humano.
Nuestra casa de estudios no podía mostrarse ajena a la investigación en este ámbito. Por eso la Ucab, a través de su Centro de Estudios Religiosos (CER), está organizando el primer Congreso, tanto nacional como iberoamericano, sobre Bioética. Al mismo tiempo, la universidad trabaja en la creación de varias cátedras relacionadas al tema, en las Escuelas de Educación y Derecho. |
Entre el 6 y 9 de febrero de 2001 se efectuará este evento, que contará con la participación de 65 conferencistas de quince países de Latinoamérica y otros invitados de España, Italia y los Estados Unidos. Entre ellos, el “padre de la Bioética” Van Rensselaer Potter; Javier Gafo, director de la cátedra de Bioética de la Pontificia Universidad de Comillas; Alfonso Llano, director del Instituto de Bioética de la Universidad Javeriana; y Marcelo Palacios, presidente del Comité Científico de la Sociedad Internacional de Bioética.
El Congreso de Bioética se enmarca dentro de las líneas de investigación del CER-Ucab, cuya función es “promover la relación del fenómeno religioso con otras ramas del saber”, como indicó el padre Moisés Pérez Lugo, director del Centro. Además, “su organización se presenta en un momento clave, cuando el tema cobra mayor auge y a muy poco de haberse aprobado la primera fase del Proyecto Genoma”, añadió Ludwig Schmidt, quien ha estado coordinando el proyecto desde noviembre de 1999.
Hacia el consenso
El profesor Schmidt explicó que el propósito de la Ucab con el Congreso de Bioética es crear un “metalenguaje”, término con el cual se refirió a la aparición de un código de comunicación común, que integre los lenguajes particulares de cada una de las disciplinas asociadas a la Bioética (Filosofía, Derecho, Biología, Medicina, comunicación, etc).
“La ética es en esencia plural e interdisciplinaria. Nosotros pretendemos ayudar a integrar ese conjunto de perspectivas e interpretaciones diversas y ordenarlas dentro de una ética de los mínimos; es decir aquellos aspectos en los que hay consenso aún en medio de una variedad de opiniones”, señaló.
En este sentido, el congreso de Bioética
coloca en primer plano de su estudio al hombre e intenta acercarse
a él desde variadas dimensiones: Medicina, Ecología, Farmacia,
formulación legal, fundamentación filosófica y creencias
religiosas.