| Personaje del mes |
Un comunicador en teoría y práctica
Eduardo le puso toga y birrete
a su sueño
| En el palco de prensa
del Hipódromo de Caracas, en el año 73, tres niños
jugaban entre periodistas, tecleo de máquinas, micrófonos
y voces engoladas. Desde allí, los hermanos Rodríguez Giolitti
aprendieron a ver el hipismo como un verdadero espectáculo deportivo.
El padre, secretario de jinetes, se preocupaba porque sus hijos se mantuvieran
alejados de las apuestas y más cerca de las tareas escolares. Eduardo
Rodríguez tenía entonces diez años, y a esa edad quedó
maravillado con el mundo del periodismo. Así lo hizo saber en el
anuario del Colegio La Salle, en la sección “qué quieres
ser”, no dudó en escribir “comunicador social”.
Ventiséis años, dos hijos y un título de abogado transcurrieron entre Eduardo y su sueño. El 10 de noviembre se recibió como periodista de la Ucab .En 36 años, Eduardo puede adjudicarse varios triunfos: una ascendente carrera como locutor radial lo llevó a los estudios de Venevisión, canal en el que ha desempeñando los roles de narrador de noticias y conductor de programas; Fabiana y Diego, dos hermosos hijos que tiene con Candy, su paciente esposa desde hace diez años con la que hizo “llave” durante toda la carrera; y el aprecio y reconocimiento de profesores, compañeros de estudio y de trabajo. |
Con su familia, su máxima inspiración |
Eduardo prefiere ahorrarse el cuento de su entrada a Venevisión “porque es una historia tantas veces dicha que ya me resulta fastidiosa”. Primero fue locutor de cabina, luego narrador de noticias y finalmente conductor de “Sin reserva” y “Prohibido Olvidar”, además de hacer reportajes semanales. Esta experiencia le sirvió para armar su trabajo de grado, en el cual perfiló al futuro narrador de noticias.
Confiesa que los cinco años de la carrera fueron bastante duros, sobre todo los dos que hizo de noche, pues siempre andaba forzando los horarios para cumplir con todas sus responsabilidades: a las cuatro de la mañana se levanta para ir a Venevisión a hacer el noticiero de las seis, al mediodía va por sus hijos al colegio, y de su casa se va a Unión Radio para grabar su programa de 2 a 4 de la tarde. De la emisora, directo a la Ucab hasta las diez de la noche. Incluso durante un año fue preparador de Géneros Periodísticos. Sin respiro ni tregua, Eduardo siempre buscó el espacio para estar con su familia, estructura que a él le hizo mucha falta luego de que sus padres se separaran cuando tenía ocho años.
En 1994 entra en Union Radio, donde a su juicio, se le abren las puertas “de un desarrollo que me hacía falta”. No obstante el esfuerzo y los trasnochos, asegura que los años de estudio maduraron su desempeño profesional, y a la vez su experiencia enriqueció las discusiones en el aula de clases. “Me siento afortunado de estudiar Comunicación a estas alturas de mi vida, y aunque mi experiencia es netamente audiovisual, escogí Impresos porque me parece el medio ideal para desarrollarme en todos los aspectos”.
“Mi máxima inspiración:
mi esposa y mis hijos. ¿Ingratitudes?, muchas, el egoísmo
que a veces impera entre los colegas”.
“Siempre hay un veedor donde hace falta”
En dos años de existencia, la Red de Veedores ha dejado de ser una agrupación transitoria, signada por un momento político, para convertirse en una organización que aspira proyectarse con una misión clara en el futuro del país.
De funcionar con los servidores de la Ucab, ha pasado a tener una página web y una oficina propias, donadas por algunos de esos veedores que “siempre aparecen con la ayuda necesaria en el momento oportuno”, como dice Iruña Urruticoechea, egresada de la Escuela de Comunicación Social de esta universidad y coordinadora del área de comunicaciones de la Red.
Esta organización ha crecido tanto que ha tenido que dividir sus labores de observación, antes agrupadas en un mismo renglón, en varias áreas: reforma judicial; control de actividad económica y fiscal, participación política de los ciudadanos; educación, negocio petrolero, municipal y transparencia.
En estos 24 meses más personas se han ido sumando a la Red. De manera que ya están registrados cerca de 500 veedores, “entre ellos está la gente más preparada del país y también venezolanos destacados en el exterior. Muchos son profesores universitarios de la Ucab, la USB, UCV y otras casas de estudios; también hay un número menor de empresarios y estudiantes.
Bajo el lema “observamos, registramos e informamos”, los veedores continúan trabajando en pro de lo que definen como su razón de ser: la profundización de la libertad y democracia en Venezuela.
Para unos, villanos; para otros, héroes, a este “grupo de ciudadanos” -como ellos mismos se consideran- no le queda más que continuar su lucha imparcial “sin importar quien resulte golpeado o quien resulte halagado con las verdades que digamos”.
“No somos más que voluntarios independientes. No somos ni anti-Chávez, ni anti-oposición. En cualquier gobierno haremos lo mismo que estamos haciendo ahora. Esa es nuestra forma de convertir a Venezuela en un país de individuos preocupados por lo que sucede a su alrededor y motivados a generar cambios positivos; y no una simple masa amorfa llamada pueblo”, explicó Urruticoechea.
El trabajo de los veedores ha sido y probablemente continuará siendo rechazado porque en Venezuela “a la gente no le gusta ser supervisada”. Sin embargo, Urruticoechea aclara que es-to es vital y necesario para deslastrarnos de la “idiotez” en su significado original proveniente del griego -no ocuparse más allá de lo que pasa en la propia casa-.
A pesar de que su propuesta económica
y de derechos civiles para la constituyente no fue tomada en cuenta, que
no se les permitió participar en el reconteo de votos en Mérida
y que su posición sobre el referéndum sindical no ha
sido escuchada, Urruticoechea cree que la Red de Veedores tampoco ha sido
ignorada. Reconoce a la prensa su apoyo y destaca casos como el de Chacao,
donde han colaborado en la recolección de firmas y otros trámites
de la convocatoria a referéndum para resolver la polémica
sobre los casinos. Tampoco olvida el diagnóstico que hicieron sobre
la factibilidad de que las elecciones se llevaran a cabo el 28 de mayo,
el cual fue “considerado por las Fuerzas Armadas Nacionales antes de suspender
los comicios”.