| Entrevista con el autor |
Delia Picón, hija de la Literatura y el exilio
«Ser
hija de él es ser hija de cualquier señor»
| Licenciada en Estudios Internacionales,
con un postgrado en Comercio Internacional, Delia Picón es hija
de una de las plumas más ilustres de la literatura venezolana, Mariano
Picón-Salas, quien fuera un conocido ensayista en el área
de historia, además de Premio Nacional de Literatura en 1954.
La autora ha publicado: La Compilación de los acuerdos multilaterales de Venezuela, La compilación de los acuerdos bilaterales de Venezuela, Historia diplomática de Venezuela (Ucab 1999), y ahora, Mariano Picón Salas, embajador de Venezuela del cual la edición de la Ucab (2000) sólo difiere de la primera edición (Ministerio de Relaciones Exteriores, 1987) por el anexo de fotografías del personaje, que sirve como memoria gráfica y complementa el texto. No ha seguido la línea literaria de su padre, pero sí se ha interesado en el área diplomática -que ella llama «la labor no literaria de Picón-Salas»- parte fundamental de la historia personal de este insigne venezolano. El libro gira en torno a la labor diplomática de Picón-Salas en Checoslovaquia, EUA -donde dictó clases en la Universidad de Columbia y en Boston-, Colombia -donde escribió San Pedro Claver-, Brasil, Francia y México; todo esto entre 1936 y 1963. El texto contiene notas diplomáticas, informes y notas confidenciales. |
Delia Picón nos enseña la edición ucabista de su libro |
«Ser hija de él es ser hija de cualquier señor, mi papá empezó a tomar importancia después de que murió. Era normal, era un papá común. De cualquier manera, yo estuve mucho tiempo separada de él, porque mis padres se divorciaron cuando yo tenía ocho años y lo volví a ver a él a los dieciocho. Ahora es una huella, y cada día se hace mucho más importante, era crítico, pero siempre optimista, además era muy lúcido».
Nos dice que su padre siempre pensó que Venezuela iba para algo mejor. Vivió doce años exilado en Chile, disfrutó varias veces de cargos en embajadas, pero siempre volvió, siempre mantuvo contacto con el país.
Delia confiesa que no tiene intención
de crear una fundación, por temor a la continuidad después
de su muerte. A despecho, ha intentado mantener la memoria de su padre
por medio de donaciones, como la de un retrato inmenso a la ULA, ubicado
en el Paraninfo de dicha universidad; y otro a la Academia de la Historia.
Tiene algunas ideas para el centenario del nacimiento de su padre, el 26
de enero de 2001. Como cierre nos contó que actualmente se encuentra
trabajando en una compilación de tratados de los cuales no dio mayor
información.
Altos
y bajos de la IX Feria del Libro
Un buen lector -decía Borges- no lee las tapas, ni el índice; el buen lector ojea el libro y busca echar un vistazo, aunque breve, del contenido. Entonces, de las peores cosas de la feria -entre libros de autoayuda, Richard Bach, Coelho, Mastreta o Allende- fueron los libros envueltos en plástico para no ser ojeados y que en el stand de la Unión Europea algunos de los textos exhibidos no estuvieran en venta; otro error radicó en el hecho de que se pautaron eventos a las mismas horas, y uno no sabía qué dejar de lado. Por otra parte, hubo cosas muy buenas, como el que la feria estuvo muy variada -amén de lo arriba expuesto, ya que no es una feria literaria, sino del libro- y que las librerías o distribuidoras -puesto que aquí son pocas las editoriales- no fueron tan mezquinas y trajeron una selección muy completa de los títulos que poseían en existencia.
La Novena Feria del Libro, organizada por el Cenal, fue un éxito: en ella se dio cita lo mejor del talento nacional. Debe destacarse que la presencia de la poesía fue importante, el Fondo Editorial Pequeña Venecia, por ejemplo, presentó sus novedades, entre las que destacan Jaqueline Goldberg -autora que demuestra en su último libro Víspera que ha alcanzado una madurez literaria envidiable-, la elocuente antología Dieciocho poetas españoles de fin de milenio -editado con el apoyo de la Embajada de España- y Orden de amor de Juan Gustavo Cobo Borda, -autor que nos dejó esperando por su aparición en la Feria. Esta editorial sobrepasa los noventa títulos -entre latinoamericanos, nacionales y extranjeros-, estrena site y propone imponer lo individual a lo plural, y la dispersión de los sentidos a la unificación de los mismos.
Es de hacer mención la presencia de centros de arte como la GAN (Galería de Arte Nacional), el MAO (Museo de Artes Visuales Alejandro Otero), el Maccsi, o el Museo de Bellas Artes, y centros culturales como el del Banco Unión, que expuso sus 52 cuadernillos, con muy buenos títulos y autores, en los renglones de poesía, narrativa, filosofía, conferencias y foros.
Dentro de la agenda general de la Feria, que este año hacía homenaje al encuentro entre América y Europa, la Unión Europea organizó una serie de encuentros, foros y presentaciones, entre los que destacó la presencia de Finlandia, con un foro sobre la comunicación intercultural.
Como cierre, es de mencionar que
a pesar de la lluvia, la Feria estuvo muy concurrida, lo que no sabemos
es si este hecho habla del interés por la lectura o del interés
por la compra de libros, que es distinto.
Eugenio Montejo: Yo acabo de llegar a la Feria, la he seguido otros años, pero veo que a pesar de la lluvia hay una gran asistencia de público y un gran respaldo, creo que es una experiencia muy positiva, y que tenemos que perseverar en ella y prolongarla buscando espacios donde los recitales se oigan mejor, pero en todo caso, estoy feliz de ver el respaldo que la gente le da a la exposición.
Rafael Cadenas: Yo soy un asiduo asistente a la feria y este año me parece que está mejor que el pasado. Aunque hay algunas observaciones que tendría que hacer, por ejemplo muchos de los puestos tienen los libros cerrados, entonces uno no los puede ojear y los libros de la Comunidad Europea, uno quiere comprarlos y como son libros de las embajadas no están autorizados para venderlos. Eso es una frustración.
Yolanda Pantin: Me parece
que está más organizada que los otros años, lo cual
habla muy bien del futuro de la feria en el sentido de su perfectibilidad,
de que lo que se puede esperar es cada vez mejor. En cuanto a la recepción
del público: excelente, nosotros estamos como muy ávidos
de estas actividades.