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La diversidad cultural nos hace más venezolanos

Venezuela siempre abierta a los extranjeros

Españoles, italianos, portugueses, judíos, sirios y libaneses conformaron las principales  corrientes migratorias que forjaron nuestra  idiosincrasia; la historia y desarrollo de nuestro país  se analizaron en la Unión Israelita de Caracas gracias al apoyo de varias organizaciones que luchan por la paz y la integración en el mundo
 
El coloquio Diversidad cultural e integración en Venezuela: los retos de una sociedad plural, fue apoyado por la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos «Pedro Gual» del Ministerio de Relaciones Exteriores. Los ponentes fueron Fernando Gil, Miguel Bahachille, Eddo Polesel, Francisco Bras Seara, Teodoro Petkoff, Jacob Carciente, Samuel Moncada, Ruth Lerner, Luis Ugalde, s.j., Adolfo Salgueiro,  el escritor argentino Marcos Aguinis y Pynchas Brener que en su discurso le dio especial importancia a la fe como instrumento para fortalecer a la familia según la tradición judía.
El rabino Pynchas Brener yLeandroArea,director del Instituto 
Pedro Gual

Corrientes migratorias

Teodoro Petkoff, director del vespertino Tal Cual, explicó que en nuestro país la presencia del otro se ha metabolizado sin mayores traumas. «Venezuela no ha segregado intolerancia étnica», sentenció este venezolano de primera generación, descendiente de padre búlgaro y madre polaca judía.

Fernando Gil habló sobre la experiencia española en Venezuela. El principal legado que dejó esta ola migratoria fue el idioma castellano y la religión católica. Gallegos y canarios se adaptaron rápidamente, y ya para el siglo XX tenían empresas de seguros y buena parte de la industria metalúrgica nacional. Para la década de los ochenta la mayor parte de estos inmigrantes regresaron a su país y aún hoy ese éxodo continúa, ya que, paradójicamente, ellos buscan un futuro mejor en las viejas tierras que en el pasado abandonaron.

Michel Bahachille contó cómo los sirios y libaneses a principios del siglo XX llegaron a Venezuela y se dedicaron al comercio de casa en casa, luego abrieron almacenes a través de cadenas de ayuda. La mayor traba que encontraron estas comunidades fue la diferencia idiomática, a tal punto que muchos cambiaron sus apellidos.

En cuanto a los judíos, provenían de Marruecos, España, Polonia, Irán, Israel y Checoslovaquia. Estaban divididos en sefardíes (España) y ashkenazíes (Europa Oriental). La comunidad más importante se asentó en Coro, entre 1824 y 1900. Una segunda corriente migratoria de judíos marroquíes se estableció a partir de 1870 en el resto del país; pero fue durante el gobierno de Guzmán Blanco que los reconocieron como ciudadanos españoles y se les concedió la residencia permanente.

Eddo Polesel habló sobre la  inmigración italiana que se dio durante la II Guerra Mundial. Algunos llegaron en sus propios barcos, cargados de mercancías y se establecieron principalmente en los Andes y el Oriente del país; se dedicaron a fomentar haciendas de café, la cría de ganado y el cultivo de frutas; otros emprendieron oficios de zapateros, albañiles, sastres y cocineros.

Otros inmigrantes que también ejercieron múltiples oficios fueron los portugueses; llegaron a Venezuela en 1940, desde la isla de Madeira. Eran gente del campo que fue contratada por las refinerías petroleras. Otros se hicieron comerciantes y distribuidores de alimentos y bebidas. Según Francisco Bras Seara esta inmigración también provino de Oporto y se dedicó a la construcción civil y a la producción de pan. La comunidad más enraizada en Venezuela es la que vino de Madeira, cuya tradición cultural trajo consigo muchos aportes socioculturales.

El criollismo desintegrador

Según Manuel Moncada, director de la Escuela de Historia de la UCV, Venezuela era diversa mucho antes de las corrientes migratorias e incluso antes de la colonización. Cuando llegaron los colonizadores existían ya 49 lenguas distintas, pero el proceso de conquista obligó a los indígenas a transformarse. Todos debían convertirse en españoles y ser católicos.

Los criollos fueron los que lograron la emancipación. Ellos crearon una nación, pero con leyes que conformaron la criollización del territorio. Así, Venezuela como nación se forjó abierta a los extranjeros, pero sin reconocer a los indígenas. Para las élites del pasado colonial los negros e indígenas no servían; esa idea forma parte de lo que Moncada llamó un criollismo desintegrador, que perduró hasta el siglo XX con la aplicación de políticas de blanqueamiento bajo el gobierno del general López Contreras. En esa época no se permitió la entrada de chinos y negros, sólo se aceptaban europeos, y si eran irlandeses mejor.

Venezuela siempre ha tenido una población diversa, por ello poseemos una identidad cambiante. El consenso social, respeto a la diferencia, libertad y solidaridad deben prevalecer como principios fundamentales de integración, ésta es la única forma de mantener en equilibrio una sociedad plural como la nuestra.

Los pueblos oprimidos pierden la razón

Luis Ugalde, s.j. habló del contraste que existe en el mundo globalizado, donde existe mucha eficiencia y un gran empobrecimiento espiritual. Comentó que no comparte la palabra tolerancia pues le parece que tolerar es lo mínimo, “más creativo es reconocer al otro, pues ese otro hace un aporte que yo no puedo dar”. Pidió no caer en “la homogeneización de la educación,” pues de esta manera no educamos con valores.

“Hace 70 años, éramos 4 millones de habitantes en Venezuela, hoy, de los 24 millones, 50% son hijos o nietos de inmigrantes. Nuestra riqueza es el pluralismo y deberíamos cambiar la enseñanza de la Historia de Venezuela; pues, aunque sí provenimos de blancos, negros e indios, también somos parte de italianos, judíos, portugueses y españoles”.

Marcos Aguinis inició su ponencia diciendo: “hacer profecía es cosa de tontos, quizás hay que mirar al pasado para conocer las ideas que aún gravitan y así poder ver el futuro. ¿Cuál es el futuro de Latinoamérica? Somos un continente inmensamente rico, incluyendo sus recursos humanos, pero no logramos sacarle provecho y estamos inmersos en conflictos».

Aguinis habló como psiquiatra cuando expresó “los pueblos oprimidos pierden la razón y esto los lleva a buscar salidas psicóticas” y citó como ejemplos a Colombia y el movimiento norteamericano Black Power que nació en la época de los sesenta.

Comentó acerca de la experiencia de los sobrevivientes del Holocausto. “Los judíos se volcaron al sueño de construir el Estado de Israel. Es una comunidad que aprendió que el dolor no debe malgastarse en el odio y en la venganza sino en la creación, en el progreso y el arte. Hay que enseñar a nuestros pueblos latinoamericanos a participar”, finalizó el intelectual judío.
 

María Eugenia Fanti
María Fernanda Mujica
Ligia Villamediana