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El Gobierno adelanta un plan masivo de vacunación

Venezuela resguarda sus rebaños de la fiebre aftosa

En el país se han identificado cuatro focos del virus, y sólo dos de los siete tipos que se han descubierto en el mundo. Las regiones afectadas hasta ahora son Apure, Monagas y Carabobo
 
La zoonosis son aquellas enfermedades propias de los animales que a veces se transmiten a las personas. La fiebre aftosa no es una enfermedad zoonosis. No obstante, el Servicio Autónomo de Sanidad Agropecuaria (Sasa), adscrito al Ministerio de Producción y Comercio (MPC), se ha preocupado por iniciar un plan de vacunación en todo el territorio nacional, en incrementar los controles en los puertos, aeropuertos y puestos fronterizos, para resguardar la salud y el rendimiento de los animales.

La aftosa ataca a los animales de pezuña hendida como bovinos, cerdos, cebras y ovejas, entre otros. Algunos animales salvajes como chigüires y venados pueden sufrirla. Su propagación es rápida y las poblaciones ganaderas que las padecen disminuyen notablemente su producción lechera y ocasiona la muerte del animal, especialmente los terneros.


La fiebre aftosa no representa riesgo para los humanos

La causa de la enfermedad es un virus que tiene varios tipos, siete específicamente. Según informó el médico veterinario Julián Castro, jefe de la División de Control Zoosanitario del Sasa, de los siete tipos de virus, en Venezuela se han identificado dos: A y O. Explicó que la enfermedad se presenta en forma de vesículas en la boca, en las ubres y en las patas y posteriormente puede producir lesiones cardíacas.

Castro explicó que existe un plan hemisférico para la erradicación del virus, con grandes resultados; sobre todo, en el cono sur, hasta el punto que países como Brasil, Paraguay, Uruguay y Chile están libres de la enfermedad. Sin embargo los países del área andina aún continúan registrando la presencia de ésta.

En Venezuela se puso en marcha un plan especial para vacunar la población bovina y controlar en forma estricta el tránsito del ganado, exigiendo los certificados de vacunación y de control sanitario de todos los animales que ingresen al país.

En lo que se refiere al ingreso de los bovinos a los matadores, el doctor Bianco, en representación de la Asociación de Frigoríficos, Mataderos e Industriales, dijo que antes de que se proceda al sacrificio del animal y éste sea beneficiado, el Sasa debe certificar que se encuentre en óptimo estado de salud.

Detalló Castro que el proceso de vacunación en Venezuela ha logrado 87% de alcance, es decir, gran parte de la población propensa a sufrir el virus ha sido inmunizada con la vacuna que contiene cepas del virus A y O, hemulsificante, agua y adyuvante olioso.

Destacó la importancia de la participación de los productores agropecuarios en el programa del Sasa, ya que esta colaboración es la que en el tiempo le dará sostenibilidad al plan de erradicación. Asimismo, hizo un llamado a la organizaciones de la sociedad civil para que intervengan en el tema y se garantice la continuidad de los planes de un gobierno a otro.

Actuación del Sasa

En cuanto a la obtención de los diagnósticos para detectar los focos de la enfermedad, explicó que se han creado una comisión nacional, 23 comisiones estatales y 105 comités municipales, los cuales se encargan de hacer seguimiento a las poblaciones bovinas, recibir denuncias sobre presunta presencia de la fiebre y suministrar la vacuna. Además, se han previsto sanciones para los veterinarios privados que no den parte a las autoridades sanitarias de la presencia del virus.

En Venezuela la enfermedad es endémica, por lo que, aunque sólo existen cuatro focos en el país: uno en Apure, uno en Carabobo y dos en Monagas; la vacunación se hace en todo el territorio. Esto requiere una gran producción de vacunas de calidad, las cuales son hechas en 55% en Venezuela y el otro 45% son importadas de Colombia. Para verificar la calidad, las vacunas son analizadas en el Instituto de Investigación Veterinaria de la UCV, ubicado en Maracay.

La vacuna requiere de una doble aplicación en períodos de doce meses y el productor debe cancelar 300 bolívares por cada dosis. La producción del medicamento le cuesta  cerca de 6 mil millones de bolívares al sector privado, mientras que el Estado debe cancelar un monto de 14 millardos de bolívares para ejecutar el plan contra la fiebre aftosa y otras enfermedades de menor relevancia.

Con el virus presente

Una vez conocida la existencia del virus en una determinada población animal, narró Castro, los técnicos deben proceder a aplicar los lineamientos expuestos en el Manual de procedimientos para la atención de un foco de Fiebre Aftosa, publicado por el Sasa, en el cual se especifican las medidas a seguir y las normas de higiene que deben acompañarlas.

El personal debe atender la notificación, visitar el lugar en un plazo no mayor de 24 horas y vestir ropa descartable, luego registrar la información suministrada por el responsable, tomar las muestras, hacer la vacunación y revacunación (preferiblemente alejado de lugares comunes a otros animales).

Castro llamó la atención a todos los involucrados en la problemática, que son los productores agrícolas, los veterinarios, la sociedad civil y el Gobierno, «porque es una tarea de todos y tiene relación con muchos eslabones dentro de las estructuras institucionales del Estado venezolano».
 

Marco Antonio Ruiz Silvera
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El mal de las vacas locas

El Gobierno venezolano, a través del Ministerio de Producción y Comercio, tomó la decisión de restringir temporalmente la importación de productos lácteos y cárnicos (incluidos embutidos) provenientes de los países miembros de la Unión Europea.

La medida pretende resguardar al país de la posible propagación del denominado virus de encefalopatía espongiforme, conocida popularmente como el «mal de las vacas locas». En un boletín oficial, el viceministro de Agricultura, Luis Ferraz Romero, señaló que lo que se busca es crear un cordón sanitario.

En cuanto a los riesgos de esta enfermedad -ahora más cercana a Venezuela por los casos que se han presentado en Colombia- Castro reconoció que implica peligro para la salud pública y para la salud animal del país receptor.

En el caso de Venezuela la enfermedad sería de carácter exótico, por cuanto no existe en el país, y para evitar el contagio, está en camino una legislación que regule, norme y restrinja los procesos de intercambio y comercialización de productos lácteos y cárnicos.