La investigación señala que la crisis económica y el colapso de los servicios públicos restringen las capacidades ciudadanas, mientras la familia y la fe actúan como principales refugios de contención
Este jueves 18 de junio, el Centro de Estudios Regionales (CER) de Universidad Católica Andrés Bello, extensión Guayana, (UCAB Guayana) realizó la presentación de los resultados de su Estudio de Bienestar Social en el estado Bolívar 2025: “¿Qué dicen los guayaneses sobre su bienestar?”
El estudio reveló el complejo panorama que viven los habitantes de los 11 municipios del estado, donde los indicadores objetivos de calidad de vida se sitúan en niveles bajos, contrastando con la capacidad de adaptación emocional por parte de la población.
El vicerrector de la UCAB Guayana, Jorge Pernía, destacó el rol de la academia frente a la realidad del territorio:
«Investigamos para incidir, para transformar, para aportar soluciones efectivas que impulsen el desarrollo sostenible de la región Guayana. (…) Cuando hablamos de bienestar social, a menudo corremos el riesgo de reducir a las personas a meras estadísticas. Sin embargo, en la UCAB hemos asumido un compromiso distinto: el de comprender la compleja y a veces difícil interacción entre las condiciones en las que vive nuestra gente y su propia percepción de la realidad”.

Pernía invitó a los sectores gubernamentales, empresariales y sociales a profundizar en esta investigación, definiéndola como una «hoja de ruta» y una «herramienta para el diálogo, para la construcción de políticas públicas acertadas».
Un diagnóstico regional de privaciones
La exposición detallada de los resultados estuvo a cargo de la Dra. Aiskel Andrade, directora del CER. Andrade resumió como núcleo del informe que “la vida de los guayaneses está definida por la privación y la restricción de libertades para agenciar su desarrollo”.
El nivel de Bienestar Social del estado se ubicó en un 0.443, posicionando a la región en un nivel bajo de bienestar social. Andrade explicó el peso de las variables financieras en esta ecuación: “Si solo se midiera el ingreso, el índice de Bienestar de los guayaneses caería a un alarmante 0.2”. El resultado global logra mantenerse en 0.443 gracias a la inclusión de factores subjetivos y otras dimensiones del entorno.
Vulnerabilidad financiera
De acuerdo con el estudio, el 74% de los encuestados declaró percibir ingresos mensuales inferiores a los 300 dólares. Andrade puntualizó que estos son “destinados casi en su totalidad a la alimentación”, área priorizada por el 97.7% de quienes cubren sus necesidades básicas.
Asimismo, 90% de los guayaneses siente que con los ingresos que percibe no puede vivir la vida que merece, puesto que solo 10% expresó satisfacción en este ámbito.
La directora del CER también mencionó que esta precariedad económica suprime el esparcimiento: solo 2% de los guayaneses puede acceder libremente a actividades recreativas.
Sobre la realidad laboral, aunque se registra un 70% de ocupación activa, un 36% trabaja dentro de la economía informal y apenas el 24% cuenta con mecanismos de protección social, lo que eleva la inseguridad de los trabajadores.
Colapso de los servicios
A pesar de registrar coberturas formales de conexión elevadas (90% en agua y 98% en electricidad), el estudio muestra el colapso operativo constante de los servicios públicos del estado Bolívar. El 40% sufre cortes diarios de agua y el 69% padece interrupciones eléctricas cada día.
Andrade advirtió que “la precariedad de los servicios públicos básicos condiciona y reorganiza la vida cotidiana de los guayaneses”, mientras que “solo el 15% de la población está satisfecha con la regularidad de los servicios públicos y siente que facilitan la comodidad en el hogar”.
Sobre la vivienda, destacó que el 65% declaró que posee vivienda propia y el 24% vive bajo condiciones de hacinamiento. Sin embargo, desde la percepción de los encuestados, el 63% la describe como confortable. El estudio asocia esto a «preferencias adaptativas» que mitigan la pobreza material.
Insatisfacción en aulas y hospitales
Sobre el ámbito académico, el estudio de Bienestar Social destaca que la insatisfacción con el sistema educativo es importante: apenas el 9% se siente conforme con él. Por otra parte, recoge que sólo el 28.1% de la población estudiada cuenta con educación universitaria.
Frente a la enfermedad, el 68% declaró que acude a centros públicos, pero el sistema de salud es reprobado por la gran mayoría: solo el 26% de los usuarios reporta estar satisfecho con el servicio recibido.
Desconfianza institucional
Aunque el estudio muestra solo un 2% de incidencia delictiva, la directora del CER destacó que “el 70% de los guayaneses percibe que su comunidad no es segura y considera que no es operativo denunciar”, debido a la desconfianza institucional.
En el ámbito comunitario, la investigación muestra que existe un repliegue social. “Existe una profunda desconfianza: el 80% de los ciudadanos no participa en actividades comunitarias por desconfianza y la valoración partidista de estas estructuras”, señaló Andrade.
La fuerza del tejido relacional y la fe
Frente al deterioro de las condiciones materiales de los habitantes del estado Bolívar, el Estudio de Bienestar Social del CER determina que los ciudadanos han desarrollado un perfil marcado por vulnerabilidades críticas que logran ser compensadas por su capacidad de adaptación emocional.
“El bienestar en Guayana no lo sostiene el Estado, sino el capital relacional: la familia y la pareja son la principal red de apoyo para el 86% de los ciudadanos”, aseveró la directora del CER.
Del mismo modo, rescató el papel de la espiritualidad en la región: “ante la precariedad material, la fe y lo espiritual adquieren una dimensión enorme como contención emocional para los guayaneses”, respaldado por un 67% que identifica a los grupos religiosos como un soporte fundamental para seguir adelante.
Andrade concluyó catalogando a la población como “una sociedad antifrágil: los guayaneses demuestran una enorme capacidad para asumir con coraje y valentía la adversidad material”.
El valor de la investigación regional
El cierre del evento estuvo a cargo del decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCAB, Ronald Balza, quien realzó el rigor metodológico del proyecto.

“Este trabajo tiene un valor extraordinario porque permite ir al mismo sitio a preguntarle a las mismas personas qué es lo que registran con su ingreso y cómo lo ven. Un trabajo como este nos da algo que no podemos conseguir en otro tipo de sistemas de medición”, destacó agregando que los análisis per cápita también suelen invisibilizar las profundas asimetrías regionales.
Esta investigación, iniciada en 2020, analiza la calidad de vida en los 11 municipios del estado Bolívar mediante un enfoque multidimensional que cruza condiciones objetivas con la percepción ciudadana y se realiza a través de encuestas anuales realizadas entre los meses de noviembre y diciembre.
Con este proyecto, el CER-UCAB busca superar la visión puramente económica del bienestar, permitiendo comparaciones internacionales y análisis demográficos detallados sobre la realidad del estado Bolívar, y ratifica su compromiso de seguir visibilizando lo intangible y sirviendo de soporte científico para la reconstrucción del tejido social de la región Guayana.
