Los resultados de la II Encuesta de Bienestar Humano en el estado Bolívar, realizada por el Centro de Estudios Regionales de la UCAB Guayana, reflejan que se está por debajo del nivel mínimo de bienestar humano, tanto en datos objetivos sobre condiciones de vida como en la percepción que tiene la gente sobre ello

El Centro de Estudios Regionales (CER) de la Universidad Católica Andrés Bello, extensión Guayana, (UCAB Guayana) presentó los resultados de la II Encuesta de Bienestar Humano en el estado Bolívar, en la cual se analiza la valoración que hacen las personas sobre sus condiciones objetivas de vida. El vicerrector de extensión, Jorge Luis Pernía Morales, destacó la importancia del estudio y las comparaciones con resultados anteriores, que ayudan a comprender las condiciones de vida de la población y cómo las personas las valoran.

“Aquí es donde está la importancia del trabajo que hace el Centro de Estudios Regionales. No solamente en el conocimiento sino también en la comprensión de este tema tan importante, lo que nos permite profundizar en el análisis y generar conocimiento para ponerlo a disposición de aquellos que pueden impactar positivamente en el bienestar de nuestra gente”, expresó el vicerrector.

Mencionó que al comparar los datos recopilados, han detectado tendencias y cambios que permiten a la universidad contribuir, desde el ámbito académico, con el diseño de mejores estrategias, con potencial para ser más efectivas y aumentar la calidad de vida de la población. “Nuestra universidad no solo busca generar conocimiento, por el mero hecho de investigar, queremos que ese conocimiento tenga un impacto real en aquellos que pueden hacer política pública, pero también un impacto real en la sociedad”, sostuvo.

El profesor investigador Jesús Medina, coordinador de esta encuesta, destacó que a diferencia de otros estudios, el de percepción de Bienestar Humano toma en consideración cómo se sienten las personas con las condiciones en las que viven.

“Es visibilizar lo que la gente está sintiendo con sus condiciones objetivas de vida y la capacidad que tienen sobre cómo viven”, destacó.

Las dimensiones que se estudiaron fueron ingreso y consumo, vida saludable, conocimientos y competencias, participación comunitaria, hogar digno, acceso a servicios, seguridad ciudadana, relaciones sociales y satisfacción global con la vida.

La encuesta se aplicó a 656 personas del estado Bolívar, una muestra representativa según la población proyectada con base en datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La mayoría de la muestra estuvo conformada por personas entre 40 y 56 años de edad, grupo que predomina en la población de la entidad.

Medina explicó que la encuesta evalúa datos objetivos, es decir, el hecho de las condiciones de vida en sí, como vivienda, sueldos y salarios, niveles de natalidad y mortalidad; y suma la valoración que las personas hacen sobre esas condiciones.

Ingreso y consumo

Entre los resultados, se tiene que el 54.7% de los encuestados reciben sus ingresos del trabajo que desempeñan, 19.2% de pensiones y apenas un 3.8% de remesas. 22.7% recibe ingresos de otras fuentes. El informe presentado agrega que un 75% de la muestra recibe, adicionalmente, ingresos por bonos otorgados por el gobierno.

El mayor porcentaje de esos ingresos se destina a la alimentación (41.1%), seguido de productos de higiene personal (26.6%) y en menor medida educación, salud, transporte, vivienda, vestido y calzado. Apenas 0.9% destina parte de sus ingresos al entretenimiento. Los resultados también arrojaron que 81.7% de los entrevistados considera que con los ingresos que perciben no tienen la vida que merecen.

Vida saludable

Sobre la dimensión de vida saludable, Medina detalló que 75% de los entrevistados declararon no haberse enfermado en los últimos seis meses. Pero del 72% de los que afirmaron haberse enfermado en ese lapso, presentaron enfermedades como dengue, gripe, malaria, entre otros. De esos que enfermaron, solamente 75% acudió a un centro de salud para su atención.

Un 70% están insatisfechos con el sistema de salud en general, 77.3% manifiesta no tener acceso al sistema de salud público para la atención de una enfermedad; y un 78.8 % no se siente seguro para la atención de una enfermedad en dicho sistema. Esto debido a que, en la mayoría de los casos, manifestaron que al asistir al centro de salud encontraron personal médico para la atención, pero en menor medida equipos e insumos médicos.

Los alimentos de mayor consumo son carbohidratos y proteínas, a los que la gente destina el mayor presupuesto de sus ingresos. Pero el estudio reveló también un aumento en el consumo de vegetales, lácteos, granos y frutas, algo que Medina destacó como positivo en comparación con el año anterior.

El investigador del CER señaló que si bien las condiciones objetivas en la dimensión de vida saludable se ubica en el índice de bienestar en 0.64 de 1, la valoración que hace la gente está en un valor inferior 0.32. Medina explicó que en el primer caso se mide la existencia de ciertas condiciones como el servicio o infraestructura a que refiere la pregunta, mientras que la valoración apunta a la calidad con que la persona lo evalúa.

Calidad de empleo

Casi un 60% de la población encuestada que dijo que trabaja (57.9%), lo hace de manera independiente. Esto se vincula con el 48% que indicó que en su trabajo no se promueven condiciones que generen un ambiente seguro y saludable, al no tener seguro de salud, ni protección para la maternidad, paternidad, vejez, discapacidad, enfermedades o accidentes.

Solo el 2.1% de los encuestados que trabajan lo hacen mediante trabajo remoto; mientras que el resto lo hace de manera presencial. Por otra parte, el 75% de los consultados manifestó que su trabajo no está ligado a su formación y un 77% manifestó no tener oportunidades de capacitación.

Sin embargo, 53.2% dijo que está entre satisfecho y totalmente satisfecho con su trabajo, mientras que el 67.2% considera que posee condiciones de trabajo aceptables, y 74.3% que su trabajo les proporciona independencia.

En cuanto a los conocimientos y competencias, el 78.5% de los entrevistados tienen un nivel de instrucción hasta bachillerato y/o técnico. El 81% de los encuestados recibió educación en instituciones públicas.

Del total de los encuestados, el 74.4% está entre satisfecho y totalmente satisfecho con el sistema educativo empleado. El 46% afirma que sus estudios le han generado oportunidades de empleo; mientras que el 68% manifiesta que la educación recibida le ha permitido tener un empleo adecuado.

78% de los encuestados aseguró estar entre de acuerdo y totalmente de acuerdo en que las habilidades técnicas, sociales y emocionales aprendidas les permiten hacer frente a los desafíos en la vida.

Aunque el CER no hace interpretaciones de los resultados, se recuerda las edades de la mayoría de la muestra de los encuestados para comprender los resultados de cada dimensión y la valoración que puede hacer de sus condiciones de vida.

Participación comunitaria

Sobre la participación comunitaria se destaca que 65% no ha participado en actividades comunitarias, ni manifiestan interés en participar. El 60% alegó no tener tiempo, 20% no confía en su entorno, casi 13% porque no ha sido invitado o convocado y un 10% porque no sabe cómo hacerlo.

El 26% que participó, lo hizo ayudando a los vecinos a mejorar el entorno de su comunidad. El 81% de los que participaron en alguna actividad comunitaria indicaron sentirse satisfechos con la experiencia. El 68% considera que en su comunidad no hay oportunidades de participación.

Sin embargo, de querer participar, la mayoría se inclina por mejorar una escuela o una instalación de la comunidad. Las condiciones objetivas dan cuenta de la poca participación de los ciudadanos en actividades comunitarias.

En relación con las condiciones de hogar digno, hay una alta valoración positiva de satisfacción entre los encuestados. Algunos datos en particular: 78% de los hogares entrevistados están ocupados por grupos menores a seis personas; el 80% de los entrevistados tiene vivienda propia, de ellos el 78% con documentación en regla.

El 95% declara no haber sufrido situaciones de violencia por parte de sus habitantes. Un 86% de los encuestados manifestó estar entre medianamente y totalmente satisfecho con las condiciones de su hogar.

Al preguntar sobre el acceso a los servicios públicos, los datos objetivos sugieren que están disponibles o que la mayoría tiene acceso a ellos. No obstante, la valoración que hace la gente es baja en relación con la calidad con la que reciben esos servicios.

Por ejemplo, el 77% indica contar con suministro de agua, pero 45% recibe el suministro diario sin interrupciones. El 100% de los entrevistados posee electricidad en su hogar, pero solo 54.3% cuenta con servicio eléctrico diario sin interrupciones.

El 87% dijo contar con gas. Un 70% posee servicio de transporte en su comunidad. Un 79% tuvo servicio de agua diario, un 95% contó con servicio de electricidad, un 97% tuvo acceso a telefonía, un 92% tuvo servicio de recolección de basura una o dos veces por semana. Un 93% tuvo conexión a internet diaria y un 98% a telefonía celular.

En general, la valoración es de un 64% que está entre medianamente y totalmente satisfecho.

“Los datos objetivos me dicen que la gente está recibiendo el servicio, pero hay un nivel de insatisfacción porque no le basta con que tenga acceso sólo unas horas al día”, explicó Medina.

Respecto del suministro de combustible, solo un 24% surte combustible en estaciones de servicios y un 76% de alguna otra forma. Un 79% indicó haber tenido inconvenientes con dicho servicio. El 89% ha tenido que hacer largas colas para surtir.

Solamente un 33% considera que los servicios públicos que posee su comunidad le brindan unas condiciones cómodas de vida, reflejan los resultados de la encuesta.

Seguridad ciudadana

La dimensión de Seguridad Ciudadana refleja una disminución sobre si han sido víctimas de algún delito (97.56% dijo que no). Sin embargo, el 64% de los encuestados está insatisfecho con los organismos de seguridad del Estado, aunque 56.8% considera su comunidad segura. Esto como resultado de datos objetivos que indican que 59% informó que en su comunidad no existe algún organismo de seguridad donde realizar denuncias por algún delito, el 42% de los encuestados ha tomado medidas propias para evitar ser víctima de algún delito, incluyendo el resguardo de objetos de valor (51%) y evitar salir de noche a zonas poco concurrida (89%).

Estos resultados se relacionan con los datos obtenidos en la dimensión de Relaciones Sociales.

“La gente manifiesta sentirse segura o que no ha sido víctima de algún delito porque evita salir de noche de su casa o implementa otras medidas de seguridad por su cuenta”, expuso el investigador.

Al requerir apoyo para sus actividades cotidianas, 69% acude a sus familiares y el 37% a sus parejas. Si requieren apoyo de una organización, en un 76% de los casos recurren al consejo comunal. En este renglón no se midió si se recibió o no respuesta.

Un 79% de los encuestados están entre medianamente y totalmente satisfechos con sus vínculos personales, mientras que un 48% se siente apoyado por las redes en su comunidad.

Promedio general

En promedio general de todas las dimensiones evaluadas en la II Encuesta de Bienestar Humano ubican en 0.52 sobre 1 el índice de bienestar en el estado Bolívar. Sin embargo, para considerar que se está en un nivel mínimo de bienestar, el índice debe ser de 0.65.

Al irnos a cada una de las dimensiones, la percepción más baja de bienestar es la de ingreso y consumo con 0.22, seguido de seguridad ciudadana 0.46, participación comunitaria con 0.47, y vida saludable 0.48. Por encima del promedio están trabajo y calidad de empleo con 0.55, acceso a servicios con 0.58. En un nivel más alto se ubican hogar digno 0.62, y conocimientos y competencias y relaciones sociales con 0.63 cada una.

Con estos resultados, se busca profundizar no sólo en el análisis y comparación de datos para comprender la valoración de las personas, sino que desde las diferentes áreas de la universidad también se puedan impulsar acciones que permitan ir hacia una mejora de bienestar humano en la región, además de contribuir con los entes competentes para que puedan diseñar políticas públicas dirigida a aumentar los niveles de bienestar de la población del estado.

  • Texto: Jhoalys Siverio
  • Fotos: William Urdaneta y Kenmary Hurtado