El evento buscó concientizar sobre la «conmoción climática», definida como una ruptura violenta y una desviación severa de los patrones meteorológicos, que se manifiesta en eventos de alto impacto como lluvias extremas, sequías, olas de calor y nevadas
Con el propósito de comprender los grandes desafíos ambientales que enfrenta el mundo, con un enfoque local, la Universidad Católica Andrés Bello, extensión Guayana (UCAB Guayana), a través de la coordinación de Sustentabilidad Ambiental, organizó el conversatorio «Conmoción Climática Mundial: Entre la crisis global y la realidad venezolana».

El evento, realizado el pasado 13 de febrero en la Sala de Usos Múltiples de la universidad, abordó un tema urgente: el mundo padece una ruptura violenta de los patrones meteorológicos que obliga a las comunidades y estados a pasar a la etapa de adaptación y resiliencia climática, según explicó la ponente Florencia Cordero, geógrafa y especialista en derecho ambiental y desarrollo sustentable.
De la evolución lenta al «acelerador humano»
Durante su presentación, Cordero, quien también dirige la cátedra de Ecología, Ambiente y Sustentabilidad en la UCAB Guayana, marcó una distinción fundamental: mientras que el planeta ha vivido procesos de transformación naturales y lentos durante millones de años, la actividad humana desde la Revolución Industrial ha actuado como un «acelerador» de estas transformaciones.
Este aceleramiento, impulsado por la quema de combustibles fósiles, ha generado un exceso de dióxido de carbono, derivando en lo que la profesora define como conmoción climática: una ruptura violenta y disruptiva de los patrones meteorológicos tradicionales que ocurre «aquí y ahora».

“Casi todo lo que tiene que ver con el clima en este momento es impredecible. No podemos decir que se va a acabar la semana que viene, o que no va pasar de nuevo dentro de dos meses. (…) Y las comunidades, los países, las ciudades, no están preparados, entonces no hay una respuesta inmediata, por eso es que es importante adaptarnos. La solución es adaptarnos”.
El impacto en Venezuela y Guayana
La especialista explicó que fenómenos globales como la inestabilidad del vórtice polar y las corrientes de chorro no solo afectan a Europa o Estados Unidos con inundaciones y nevadas extremas, sino que tienen efectos directos en Venezuela.

Destacó el caso de la Guajira donde se vive una sequía crítica que está forzando migraciones internas.
Asimismo, explicó que en Guayana, la región se enfrenta a sistemas de «todo o nada», oscilando entre sequías que comprometen el sistema hidroeléctrico e inundaciones que afectan a comunidades vulnerables cercanas a los ríos.
Adaptación como respuesta
Para Cordero, “la conmoción climática ya es inevitable, pero la catástrofe es opcional” si se toman medidas de adaptación urgentes.
En este sentido, explicó que la UCAB Guayana, a través de su coordinación de Sustentabilidad Ambiental y la Dirección de Extensión Social Universitaria, llevan adelante un proyecto de formación que ofrece soluciones prácticas y de educación en cambio climático para comunidades.

El evento cerró con un llamado a fortalecer las políticas públicas y la gobernanza ambiental. Cordero destacó la importancia de trabajar de forma conjunta con ministerios, alcaldías y líderes comunitarios para que los esfuerzos no queden como iniciativas aisladas.
«Estamos apostando a ir cada vez más a las comunidades para ayudar a los más vulnerables a adaptarse a esta necesidad urgente», concluyó la profesora, reafirmando el objetivo de la UCAB Guayana de posicionarse como referente en temas de cambio climático en la región.
