En el conversatorio sobre la interculturalidad en el territorio amazónico se abordaron diversos aspectos necesarios para superar los desafíos y conseguir el enriquecimiento de las comunidades y culturas presentes en la zona

El reciente conversatorio de Visión de la Amazonía desde la UCAB Guayana, una iniciativa que busca promover la comprensión integral de la región amazónica, abordó el tema crucial de la interculturalidad en territorio amazónico. Allí, expertos de diversas áreas convergieron para explorar los desafíos y oportunidades que presenta la convivencia entre los diversos grupos culturales que habitan esta región.

En este último encuentro que organizó la dirección de Extensión Social Universitaria (DESU) y la coordinación de Sustentabilidad Ambiental de la Universidad Católica Andrés Bello, extensión Guayana, (UCAB Guayana) se profundizó sobre el proceso de interacción y, en consecuencia, enriquecimiento mutuo que se puede lograr entre las culturas que coexisten en esta región, que incluye a los pueblos indígenas, pero donde también interviene el conjunto de costumbres y creencias presentes en la sociedad venezolana, destacando que esta interacción tiene un impacto en ámbitos como la economía, la política, la educación, la salud y la cultura.

El conversatorio estuvo dirigido por María Teresa Sánchez, directora de DESU, y Florencia Cordero, directora de Sustentabilidad Ambiental, quienes presentaron al panel de expertos conformado por el padre Wilfredo González S.J.; el cacique warao y estudiante de Derecho de la UCAB Guayana, Regni Bastardo; y el antropólogo Germán Pirela.

Modos culturales que interactúan

En su intervención, el padre Wilfredo González S.J destacó que las comunidades culturales configuran a la sociedad y lo que ésta va siendo en un mundo globalizado. “Conectándonos con las diferencias, reconociendo que son distintos, pero que eso también somos nosotros, que también nos ha configurado, que también somos indígenas, negros, latinos”, explicó.

Mencionó que al existir diversos modos culturales interactuando, como los presentes en Venezuela y la Amazonía, no se pueden reducir sólo a uno.

“Una cosa es el eclecticismo de ideas, que es tomar una cosa de aquí y de allá y otra cosa es el sincretismo, el modo de entender las relaciones con la trascendencia de las formas simbólicas de expresión”, agregó.

También resaltó que desde la interculturalidad, que tiene que ver con hibridaciones culturales, al mismo tiempo se manejan distintas temporalidades en distintas culturas y “eso marca nuestra interculturalidad, yo puedo ir a la desembocadura del Delta en una canoa, en la típica de las comunidades indígenas, o puedo ir en una lancha a motor manejada por un indígena (…) ahí tienes un ejemplo de lo que son las hibridaciones culturales, ¿es menos indígena el que usa un motor fuera de borda? ¿es menos indígena alguien que usa un reloj con todos los dispositivos para orientarse?”, reflexionó González.

Destacó que, “al plantearlo en términos interculturales, donde hay varios modos culturales que están interactuando, no se puede reducir a las comunidades a las que pertenecemos a uno solo de esos elementos, sino abrirla a la diversidad de los elementos en los que vivimos”.

Homenaje al padre K’Okal

El cacique warao y estudiante de Derecho de la UCAB Guayana, Regni Bastardo, fue el encargado de presentar un video con aportes sobre la interculturalidad en el territorio amazónico hechos por el padre Josiah K’Okal, un sacerdote keniata, defensor de los derechos humanos de los pueblos indígenas de Venezuela.

En el material audiovisual, el padre K’Okal relató sus experiencias en distintas ciudades y comunidades de Venezuela como Barlovento, Barquisimeto y el bajo delta del Orinoco y las notables diferencias culturales de un mismo territorio. Asimismo, invitaba a valorar la vida desde la pluriculturalidad.

Bastardo, como cacique de una comunidad ubicada en una zona urbana, también reflexionó sobre las diferencias dentro de las mismas comunidades indígenas dependiendo de su ubicación: “No tienen las mismas experiencias de vida una comunidad indígena en zonas urbanas que una ubicada en tierras ancestrales”.

Reconocimiento mutuo

Por su parte, el antropólogo Germán Pirela compartió una presentación con datos importantes para comprender cómo se configura la Amazonía en Venezuela, destacando que esta zona tiene una extensión territorial de 470.000 kilómetros cuadrados que representa el 51% de la superficie terrestre del país, y el 5.6% de toda la Amazonía. Además, es habitado por 2.3 millones de personas y hogar del segundo pueblo indígena más grande del país, el pueblo indígena Warao.

Pirela destacó que la interculturalidad dentro de este territorio supone un desafío para el establecimiento de relaciones armoniosas que faciliten la convivencia entre los pueblos.

Como punto de partida para entender la interculturalidad en los últimos años, señala que a partir del siglo XXI, cuando la Constitución de Venezuela pasa de reflejar a la sociedad como una sociedad homogénea y establece una sociedad democrática participativa protagónica multiétnica y pluricultural, se da el inicio de una etapa de reconocimiento.

“Este primer momento posibilitaba el reconocimiento de las distintas formas y expresiones de los pueblos y el aporte, la contribución, que tenían los pueblos indígenas desde el punto de vista de la construcción de la democracia de un mundo igualitario, de un mundo donde las relaciones se pueden dar de forma horizontal, entre otras cosas”, explicó Pirela.

Sin embargo, el antropólogo apuntó que a pesar de que existe este reconocimiento no se ha podido alcanzar un diálogo que permita que se construya una relación. “La tensión entre las culturas nos permite avanzar, el diálogo permite dirimir problemas que no se pueden resolver si no nos escuchamos”, apuntó.

  • Texto y fotos: Daniela Meza